Los arquitectos handemostrado que una completa ruina se puede transformar en un edificio espléndido en su modestia, y en un rescate de las esencias de la Barcelona popular de finales del siglo XIX.

Todo empezó hace ocho años, con la llegada a su estudio (Raúl Sánchez Architects) de “un cliente alemán enamorado de Barcelona”. El hombre había comprado “una casa muy pequeña, de apenas 20 metros de planta, construida a finales del XIX y en estado de franco deterioro”. Estaba en el corazón del Born, cerca de la basílica de Santa María del Mar y casi anexo a otro par de edificios que, según explica Sánchez, “capturan la esencia paradójica y mestiza del barrio: un sex shop y una mezquita”.

Noticia publicada en elpais

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