El transporte es el principal emisor de gases de efecto invernadero, motivado, sobre todo, por el tráfico de automóviles diésel y gasolina, que también son responsables de la mala calidad del aire en las grandes urbes. Entre las medidas que pueden contribuir a descontaminarlas, el teletrabajo surge como una de las más esperanzadoras. 

“Tras la pandemia, la implantación del teletrabajo ha experimentado un gran impulso en todo el continente, aunque en los nuevos puestos donde se ha acogido esta fórmula predominan más las formas de teletrabajo alterno (solo ciertos días por semana) que las de teletrabajo permanente. La “Ley del Teletrabajo” fija un mínimo del 30% de la jornada laboral para considerar el trabajo a distancia y ya son muchas las empresas que comienzan a aplicar la norma y observan ventajas en la organización de las tareas de una forma distinta a la establecida culturalmente durante décadas.

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