La casa amplía una de las cinco viviendas que el arquitecto Juan Antonio Ballesteros diseñó para la familia Muth en Sant Cugat en 1980. El plan consistió en alquilarlas mientras los hijos crecían. Había, por lo tanto, una identidad de conjunto.

De esa premisa partieron los arquitectos Manuel Bailo y Rosa Rull: ampliarían sumando un nuevo cuerpo, destacarían la nueva presencia al tiempo que la unirían a lo existente.

La nueva vida de la casa no afecta a su pasado: el conjunto original de obra vista proyectado por Ballesteros. Actualiza, sin embargo, lo que aquella vivienda no dejaba ver: la estructura de pilares metálicos y forjados de vigas de hormigón con casetones de hormigón que han sido reforzados con nuevos pilares de sección circular. 

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