En su ensayo ‘Palacios para el pueblo’, el sociólogo Eric Klinenberg defiende los colegios que se pueden controlar y organizar de manera colectiva: desde el profesorado hasta el alumnado y la dirección.

Un campus universitario es un micromundo, una especie de gueto académico. Al contrario que universidades europeas como Bolonia, París, Barcelona o Salamanca, que formaban parte de la ciudad, en Norteamérica, salvo excepciones como la Universidad de Nueva York, uno se aísla para estudiar.

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