Chipperfield da forma a la Plaza de San Marcos, con un ejercicio que más allá de reconstruir logias, fachada y arcos ha revivido oficios venecianos, trabajando acabados como el ‘pastellone’, el ‘terrazzo’ o el ‘marmorino’.

El arquitecto británico ha sabido recuperarlos para poner al día, no borrando ni tergiversando sino realzando, el corazón de la antigua república.

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