El arquitecto que mayor atención dedicó a la vivienda propuso, hace casi un siglo, una fórmula que hoy parece una panacea: casa de campo para hombre de ciudad

Casa de campo para hombre de ciudad. Así describía su contribución a la arquitectura doméstica el que aspiraba a ser “no el mejor arquitecto norteamericano, sino el mejor arquitecto que jamás existirá”, como dejó escrito en una de sus autobiografías. Autor de más de 400 viviendas y de, por lo menos, tres filosofías, técnicas y prácticas constructivas domésticas revolucionarias, Frank Lloyd Wright (1867-1959) hizo lo contrario de lo que hacen la gran mayoría de arquitectos de éxito: cada vez construyó más casas. Y cada vez las simplificó más.

Noticia publicada en elpais

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